Domingo de Resurreción. Peroniel del Campo. Soria.

Este pasado Domingo de Resurreción, por determinadas razones estuve en Peroniel del Campo. Me habían hablado de la fe que las gentes del pueblo le tienen a la Virgen del Perpetuo Socorro, muy venerada por todos. Después de la misa, en la iglesia del pueblo, en la que se les rindió un merecido homenaje a los quintos, a esos chavales y chavalas que ya hace más de cincuenta y tantos años que nacieron allí, todos bajamos hasta la ermita. Fue un trayecto corto y recorrido con los nervios a flor de piel.
Se sacó a la Virgen a la puerta de la ermita. Alguien comenzó la subasta para quitarle el manto enlutado a esa imagen en madera policromada. La primera puja fue de 1000 €, sí, habéis oído bien, 1000 € y en tiempos de crisis, inmediatamente se subió a 2000 y de ahí a 2200, para acabar en 3000 €.
Medio millón de las antiguas pesetas por quitarle ese manto negro de luto a la Virgen. Después se subastaron los banzos.

Todavía estoy tratando de buscar una explicación a lo sucedido. Sin duda debe de ser cierto eso de que la fe mueve montañas y bolsillos.
A lo peor, los más pobres, se quedan sin esa interseción divina que por lo que parece ejerce la Virgen del pueblo de mi mujer.