
La gente que vive en Soria capital en un pisito alto con vistas dirección oeste tienen una suerte loca, pueden saber si sopla ese Abrego templado y húmedo del Sudoeste, ese Solano del este o ese Cierzo frío y seco del Noroeste sin tener la mejor estación meteorológica en su salón. Es muy sencillo, sólo tienen que asomarse a la ventana y ver hacia donde va esa eterna columna de humo que nunca duerme y que vomitan las chimeneas de esa fábrica que se encuentra a mitad de camino entre Soria y el monte de Valonsadero.
Sé que donde hay polución hay industrias, y donde hay industrias hay trabajo, y donde hay trabajo, hoy más que nunca, hay esa vida tan necesaria por nuestras olvidadas tierras, pero cada vez que paseo por los alrededores del paraje comentado no quiero expresaros mis sentimientos, a pesar del comentario que me hizo la otra mañana un paseante de los muchos que se patean ese camino al monte cada mañana:
-“Este humo hasta es agradable porque huele a pino”.
Y que conste que no vivo en las Camaretas.
