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lunes, 7 de enero de 2008

NIEBLA


Nódalo está más solitario que nunca. Sólo he visto de lejos a una persona. Mayor. Bastante mayor. Las gotillas diminutas me van calando. Escupe la niebla como queriéndome echar de sus dominios. Las paredes de las casas mojadas sujetan unos tejados goteantes. El tiempo parece ausente. Allá ha volado un pajarillo. Hay vida. Se ven los chopos desnudos al lado de la carretera. En lo alto de uno de ellos veo un nido, desamparado y sin esas hojas verdes que lo ocultaban y eran su jardín. La fuente también me da la bienvenida y deja manar un chorrillo de trasparente agua.
A la lontananza no se ve mucho, sólo las primeras chaparras que componen ese amplio y vasto monte, empezando por la Sima y acabando por el alto el Lomo.
Veo una jauría de gatos hambrientos, estos si cazan ratones, como los de los cuentos. Y poco más.
Saliendo por la Mata, lo dejo a mis esapaldas, lo añoraré. Pero dentro de tres meses cuando los tambores empiecen a repicar y los nazarenos hagan acto de presencia, volveré. Hasta pronto.

miércoles, 3 de octubre de 2007

En el pueblo


Cuando uno lleva días sin estar en contacto con la naturaleza se acuerda de lugares que le traen recuerdos especiales. Es la casa del pueblo.

lunes, 13 de agosto de 2007

Nódalo en fiestas


Nódalo es mi pueblo. Se encuentra a no más de 30 km de Soria, dirección Burgo de Osma y muy cerquita de Calatañazor. Tiene un encanto especial. Está cuidado y limpio. La verdad es que no se parece en nada al de hace unos años. Ahora todas las casas están cuidadas y no encuentras ni un portillo. Es difícil hasta mancharte los zapatos de barro en un día lluvioso. De noche destaca el campanario iluminado, que con sus luces y sus sombras no pasa inadvertido. Se nota el trabajo municipal. ¡Felicidades alcalde!
Recientemente, en concreto los días 8, 9 y 10 de Agosto se han celebrado las fiestas de San Lorenzo. Allí nos hemos encontrado los de aquí y los de allá. Se han programado actividades para todos los gustos y edades. Hemos bailado y disfrutado de las verbenas, comimos una excelente caldereta de hermandad, jugamos a lo bolos, tanguilla y hasta al juego de las sillas.
La pena es que después del verano se vuelve a quedar casi sin gente, como la mayoría de los pueblos de la provincia.

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