
Hablaba por los codos. A los 10, pidió su primer móvil, y como es lógico lo tuvo a los 10 y un día, y dejó de hablar por los codos para hacerlo por teléfono. Eran horas y horas pegado al móvil. Cuando no tenía con quien hablar, clicaba unos números al azar. A veces hasta conseguía entablar una pequeña conversación de unos segundos. Se sentía feliz. Ayer sábado, al cogerlo se le cayó al suelo y dejó de funcionar.
Dejó de funcionar. Murió de pena. Mañana lunes, a las 13 horas, es su funeral en el Espino.
Mostrando entradas con la etiqueta dependencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dependencia. Mostrar todas las entradas
sábado, 24 de abril de 2010
Hablar por hablar
Publicado por
Javier
en
sábado, abril 24, 2010
6
dijeron
Etiquetas: dependencia, móvil
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
