
Ya no le miro como antes. Ahora trato de evitarlo. Si no me queda más remedio, le dirijo una mirada de soslayo, con el rabillo del ojo. Antes nuestra relación era profunda. Sólo con un guiño cómplice nos entendíamos. Sabíamos todo el uno del otro. Una simple sonrisa nos delataba. Nos conocíamos tanto ya, que ese gesto, esa mueca era suficiente. No pasábamos muchos ratos juntos y eso hacía que todavía nos deseáramos más.
Desgraciadamente todo ha cambiado. Ya no le necesito tanto. Puedo pasar horas y hasta días sin mirarle a la cara directamente. Pienso que desde que he comenzado el régimen, esta jodida dieta que me está matando, ya no le necesito. Ahora me afeito, me lavo la cara y me peino sin mirarle. Creo que he perdido un amigo.
Espero recuperarlo en breve como ya he hecho con la báscula. Antes llegué hasta a odiarla. Sólo era rozarla, y la muy zorra, se ponía tan nerviosa que subía y subía sin control su coqueta agujilla roja. Estoy seguro que lo hacía por celos, por fastidiarme. Ahora ya casi hemos hecho las paces. Para que no vuelva a las andadas, de vez en cuando la acaricio y le dedico unos minutos, no cada día, que sería acostumbrarla mal. Procuro estar con ella, sin que se entere mi mujer, por lo menos una vez a la semana. Me gusta colocarme yo siempre encima, para que se sienta protagonista y no me vuelva a ser infiel.
La puedo considerar ya como una amiga casi recuperada.
La que no me perdonará nunca es la Pura. No hace mucho me la encontré por el Collado y después del saludo correspondiente y los besos de rigor no se le ocurrió otra cosa que decirme:
-¡Jolines majo, cómo te has puesto de gordo!.
Me quedé mirándole. Se quedó mirándome. Y pensé:
-¿Porqué ella es tan sincera y yo tan educado?.
Y sin pensarlo dos veces le contesté:
-Pues yo a ti te veo cada día más vieja, con más arrugas que nunca. Se ve que el tiempo no pasa en valde y está haciendo estragos. Cuídate Pura.
Y lo peor es que era verdad.
Dio media vuelta y todavía estoy esperando a que me diga adiós.
Otra amistad perdida.
Espero que ésta sea ya última.