
- Por la provincia de Soria cuando se tienen manía los de dos pueblos próximos como los del Burgo y San Esteban, no es difícil escuchar eso de: el día que se repartió la inteligencia se pasaron por alto a los del pueblo del al lado y mira lo faltos que son todos.
- Me encanta entrar con el coche por los pueblos de Soria donde vive poquísima gente, que son la mayoría, al oír ruido, salen a las puertas de casa pensando que es el panadero o el pescatero, y claro les saludo con un hola qué hay, no veáis lo pensativos que se quedan tratando de averiguar quien es ese que les ha saludado. Al menos los tengo un rato pensando, y eso va bien para tener despejado y ocupado el cerebro.
- La gente de la edad de mi padre o de mi abuelo, antes como no había wáteres en casa, se iban a tirar el pantalón a la cuadra y a veces no veas el susto que les daba el macho.
- Por esta zona, como dice mi madre cuando comemos mucho, qué templazo de comer nos hemos dao.
- En Soria no nos desnudamos, nos quedámos en chichotas.
- Cómo recuerdo cuando en mi pueblo, Nódalo, siendo un chaval tenía que aparar en el saco, mi padre echaba con la media el trigo y no veas la bronca que me llevaba si se caía el grano al suelo.
- Cuando alguien se ha divorciado, el pobre, porque por aquí todavía se le tiene lástima, se ha quedado a la buena de Dios.
- En Soria no se tiene mal carácter, se tiene mala follá.
- No hace muchos días con tanto hielo por las calles, la gente se esbaraba y no se rompía el brazo, se lo tronzaba.
- Y acabo por hoy con una perla que oí hace unos años en los sanjuanes a eso del medio día al lado de la plaza de toros, cuando ya la cerveza se nos sale por los carcañales, una chica le decía a un chaval que se le estaba echando encima, oye, “méteme mano por donde quieras, pero sobre todo no me pretes en la vejiga”.
Continuará...
