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domingo, 17 de mayo de 2009

Amigos


Me sobran los dedos de las manos para contar mis amigos. Sí, he dicho amigos, no personas con las que tienes un determinado trato. Y es que eso de la amistad no es quedar con alguien periódicamente para tomar unas cervezas en la Plaza Herradores, va mucho más allá. Es ese afecto que compartimos. La amistad la debemos cultivar, si no puede pasar como lo que nos ha sucedido a los que aparecemos en la fotillo inicial, que tuvimos nuestro entente, pero el paso del tiempo enfrió esa relación de amistad que fue bonita mientras duró.
La verdadera amistad nos hace compartir todo aquello que llevamos dentro y en todo momento, no sólo en los momentos alegres y joviales. A veces conlleva esfuerzo y dedicación. A veces decepción. Sobrevaloramos a ese amigo, no queriendo ver ni sus propios defectos y después vienen los problemas. Somos capaces de darlo todo, sin escatimar esfuerzos y en muchas ocasiones no encontramos nada a cambio. Nos responden de una manera que no esperábamos y el egoismo hace acto de presencia.

Trato incluso de no ser amigo ni de mis hijos. En el momento que los tienes que reprender, educar, enseñar, corregir, abroncar y poner los puntos sobre las íes, no se puede ser amigo de ellos. Y eso no quiere decir que no los quieras, los adoras pero a la vez les exiges, te preocupas por ellos en todo momento, sus problemas son mis problemas, sus preocupaciones me quitan el sueño, sus logros son mis logros, pero no quiero ser su amigo. Ser su amigo implicaría no ver la realidad. Ser su amigo me haría observar sus actitudes de manera distinta, subjetiva. Perdería esa libertad que tengo a la hora de tratar de ser yo mismo y no sería feliz. Sería víctima de mis propias emociones y esclavo de sus propias actuaciones. Mis hijos no dejarían de ser unos egoistas más.

Me replanteo una ficticia situación en época de crisis, si necesitara pedir una cantidad determinada de dinero para una necesidad acuciante, ¿con cuánta gente podría contar?. Plantearos vosotros este mismo interrogante y tratar de darle respuesta. Ya me contaréis.