
Pasa la vida sin apenas enterarnos. La monotonía diaria hace que no disfrutemos lo conveniente de cada momento. Nos limitamos a levantarnos a golpe de despertador, hacer las mismas prácticas, realizar los mismos recorridos, esperando ese viernes si es que no trabajas el sábado.
Y así nos caen los años, los lustros, y las décadas y casi al ralentí vamos acumulando mucha experiencia y muchos años, y vamos acortando ese periodo de lo que aún nos queda por vivir.
Al nacer ya comienza la marcha atrás de la vida y después de unos añitos despreocupados, comenzamos a preocuparnos por todo. Primero por nosotros y después por los otros. Son primero los hijos y después los padres. Y cuando nuestros padres son mayores sin querer nos están diciendo que ya estamos ahí, en capilla, que serenos los siguientes en llegar a esa senectud, a ese ocaso en el que todas las cosas que uno quiere ya casi han sucedido. Y la veleidosa suerte dejará ya de ser nuestra amiga.
Atrás quedarán y serán ya sólo recuerdos esos filtreos juveniles, ese vivir de matute en casa de los demás, ese compartir todo con ella y ese ajetreo que acaba cuando tú también vas rematando. Y continuaremos pasándonos la vida olvidando gente.
Y será el tiempo de mostrar esa paciencia franciscana que ojalá nos acompañe, la vamos a necesitar, aunque sin darnos cuenta dejaremos de ser eclécticos para irnos volviendo cada vez más misántropos y pendolistas. Y dentro de unos ciento cincuenta años cuando ya no nos recuerde nadie, habremos muerto del todo.
domingo, 13 de diciembre de 2009
La vida
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Javier
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jueves, 17 de enero de 2008
Encrucijada

Quién me iba a decir a mí a estas alturas que me iba a encontrar ante la disyuntiva de una importante decisión. Me encuentro en la bifurcación de dos caminos y he de tomar uno de ellos, a la fuerza.
Uno, es un rompepiernas, mal terreno, a veces lleno de baches, me encontraré con algún que otro cardo borriquero que incrementará más si cabe la dificultad. Tendré que estar en perfecto estado de revista sobre todo desde el punto de vista psicológico y tener una muy buena mano izquierda.
Aún con todo lo considero interesante y como un gran reto personal.
El otro, muy distinto al anterior, más de lo mismo, más de la rutina diaria y punto.
Como diría aquél, lo tengo jodidillo.
¿Qué camino elijo?.
Admito consejos.
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Javier
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Etiquetas: caminos, difícil elección
