Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de mayo de 2010

Me preocupa



Cada vez estoy más preocupado porque el viernes llega antes cada semana. Me da miedo que el tiempo pase tan rápido. Casi sin darme cuenta me han ido cayendo los años. A veces pesan. A pesar de todo creo que me veo mucho más joven que lo que me veis vosotros, mi espejo, a menudo, me engaña. Me preocupa el hacerme más viejo. Me preocupa cuando ya no tenga un proyecto de vida y me sienta como una barquichuela al capricho de esas machaconas olas. Me preocupa el levantarme y tener todo hecho. Me preocupa esperar en la plaza Herradores a que quede un espacio en un banco, que ha dejado otro más viejo que yo, para que me pueda sentar. Me preocupa aficionarme a la petanca, cerca de la Soledad, eso me estará indicando que ya no puedo pegarme esas palizas que me doy en bicicleta. Me preocupa que llegue un día que tú ya no me quieras. Me preocupa si llega un día que no te puedo recordar. Me preocupa que vosotros creáis que no he dado la talla como padre. Me preocupa que a veces los lazos familiares se vayan soltando. Me preocupa ese caminar cansino, que llegará, que no me lleve a ninguna parte. Me preocupa que cuando tenga que pensar en lo que he hecho en mi vida, no encuentre demasiadas cosas importantes. Me preocupa que el mundo que deje a mis nietos sea todavía peor que el que encontré yo al nacer. Me preocupa que llegue el día de las alabanzas. Me preocupa que tú, que me lees, pienses que hoy no es mi día. Me preocupa que hoy esté preocupado.

domingo, 13 de diciembre de 2009

La vida


Pasa la vida sin apenas enterarnos. La monotonía diaria hace que no disfrutemos lo conveniente de cada momento. Nos limitamos a levantarnos a golpe de despertador, hacer las mismas prácticas, realizar los mismos recorridos, esperando ese viernes si es que no trabajas el sábado.
Y así nos caen los años, los lustros, y las décadas y casi al ralentí vamos acumulando mucha experiencia y muchos años, y vamos acortando ese periodo de lo que aún nos queda por vivir.
Al nacer ya comienza la marcha atrás de la vida y después de unos añitos despreocupados, comenzamos a preocuparnos por todo. Primero por nosotros y después por los otros. Son primero los hijos y después los padres. Y cuando nuestros padres son mayores sin querer nos están diciendo que ya estamos ahí, en capilla, que serenos los siguientes en llegar a esa senectud, a ese ocaso en el que todas las cosas que uno quiere ya casi han sucedido. Y la veleidosa suerte dejará ya de ser nuestra amiga.
Atrás quedarán y serán ya sólo recuerdos esos filtreos juveniles, ese vivir de matute en casa de los demás, ese compartir todo con ella y ese ajetreo que acaba cuando tú también vas rematando. Y continuaremos pasándonos la vida olvidando gente.
Y será el tiempo de mostrar esa paciencia franciscana que ojalá nos acompañe, la vamos a necesitar, aunque sin darnos cuenta dejaremos de ser eclécticos para irnos volviendo cada vez más misántropos y pendolistas. Y dentro de unos ciento cincuenta años cuando ya no nos recuerde nadie, habremos muerto del todo.

domingo, 15 de marzo de 2009

En chichotas


Había dormido mal. Ya llevaba meses que le costaba conciliar el sueño. Y además se despertaba cada dos por tres. Ya desde muy joven meditaba antes de dormir. Pasaba revista a lo vivido. A veces se conformaba con el día a día. A veces rebobinaba hasta el infinito. Por el escaparate de su mente iban pasado diferentes personajes y situaciones que llenaban a rebosar toda la memoria virtual de su disco duro, y claro, dormía fatal.

Pensaba en su niñez. Le parecía mentira que algo tan lejano estuviese tan próximo. Se acordaba de sus primeras idas y venidas a la escuela. Era pequeña y destartalada, pero podía revivir con todo detalle aquella habitación el el primer piso, con unas mesitas colocadas una detrás de otra. Eran pocos niños. Escribían sus primeras letras en la pizarra, con el pizarrín. Después todo cambió, en la ciudad las clases eran grandiosas. Se sentía tan rodeado de compañeros que añoraba lo pasado. Todo iba muy rápido. Los domingos casi siempre estaba de mal humor. Eran víspera del fatidíco lunes. Siempre había sido un gran problema ir al cole sin haber estudiado lo suficiente. Le preguntaban casi cada día la lección. Y recordaba ese ir y venir de sotanas. Esas tardes enclaustrado en la habitación haciendo como que estudiaba. Así todo funcionaba mejor. A veces le rondaban por la cabeza aquellos caballeros de la triste figura, que con sus insultos y prepotencia hacían que todo aquello fuera más difícil todavía. Eran los más fuertes. Eran los más cabrones. Y a quién se quejaba?. A él mismo.

Pensaba en su adolescencia. Llegó casi sin preguntar. Y casi sin despedirse se fue alejando para dejar un mar de dudas. Se acuerda de esos granos que poblaban todo su territorio. Se acuerda de esa cazadora vaquera y esos pantalones de campana. Se acuerda de sus primeras novietas. O al menos eso pensaba que eran. Luego significaban muy poco en su vida. Igual que llegaban desaparecían. Jamás hubiera pensado lo complicado que era un proyecto de mujer. Hasta que topó con una, real, de carne y hueso, y llegó a la conclusión que el entenderla era todavía más complicado. Pero como a todo te haces, se acostumbró muy rápido a esos paseos por el Soto Playa. Por la falda del Castillo. Por el Collado. Por el alto de la Dehesa. A esos bailes en la discoteca Alameda, entonces ya sonaba el "pero sigo siendo el rey" y "están clavadas dos cruces en el monte del olvido". A esos primeros contactos, a esos primero roces que electrificaban todo su ser. Le costaba separarse de ella. Había sufrido como casi todos el poder amagado que ella tenía. No sabía porqué, pero estaba a su merced. Y así le fue. Ahora se daba cuenta de todo. Había luchado contra alguien bien armada, totalmente desarmado. Era como enfrentar a alguien con armadura medieval contra alguien, desnudo, en chichotas. Él era el que estaba en chichotas. No sabía la razón pero todo aquello le gustaba. Esperaba y esperaba, mirando el reloj cada tarde, para ver cuando esa manecilla más corta marcaba las seis. Y el banco Bilbao empezaba a tomar protagonismo.

Ya ha transcurrido mucha vida. Años y años. Años y años de compartirlo todo, lo uno y lo otro. Los hijos y sus problemas. Los hijos y sus preocupaciones. Los hijos y ese vivir sin vivir. Los hijos y sus desvelos. Los hijos y su falta de… . Los hijos y sus satisfaciones.

Y hoy, después de tantos años de convivencia, de haberlo compartido todo, de haber notado juntos el paso de la apisonadora del tiempo, todavía se mira al espejo y se ve desnudo, desvalido, en chichotas, cual gurriato, recien salido del huevo. En manos, afortunadamente, de ella.

viernes, 20 de junio de 2008

Padre


Tengo un padre que no me lo merezco. Siempre ha sido un ejemplo a seguir. A veces le ha perdido su genio, pero algo ha de tener. Él siempre ha sido una persona responsable. Cuando trabajaba era, lo mismo que yo, el primero que llegaba al curro. No escatimaba minutos al sueño. Nunca le he oído criticar al jefe, y eso que motivos no le faltaban. Era feliz trabajando. Ahora ya jubilado es una persana activa. Le gusta madrugar, se levanta como las gallinas. Siempre está haciendo algo. Cuando no está podando las chaparras allá por la Sima, está sembrando judías verdes en la huerta. Me preocupa. Pronto no podrá ser tan activo. Los años, los meses y los días se irán adueñando de sus carcañales, y cada vez le costará más trabajo llegar a Vegafría. Padre, sé consciente del presente, si puedes no añores el pasado y trata de vivir el futuro. Continúas siendo el espejo donde, aunque tú no lo sepas, cada día procuro mirarme, aunque de soslayo, para no darme cuenta de que cada vez tengo más arrugas y canas, ni te cuento.
Ah, y no te olvides de esa gran persona que siempre has tenido a tu lado.

lunes, 7 de abril de 2008

Deseos


Os comento 5 deseos que me gustaría ver cumplidos cuando ya sea más que viejo:

- Hacer una mirada retrospectiva de mi vida y darme cuenta de que he contribuído a mejorar este mundo que me ha tocado vivir.
- Terminar viendo a mis hijos a mi lado, felices y realizados.
- Que no me faltaran los dedos de las manos para contar a mis verdaderos amigos.
- Que en ningún momento piense que no ha merecido la pena vivir.
- No haber tenido nunca la sensación de ser un estorbo.

¿Y a vosotros?

lunes, 3 de marzo de 2008

Abrazos


No hace muchos días el las Ramblas barcelonesas me encontré con algo curioso e inusual. Había un grupo de 9 ó 10 personas, todas mujeres, jóvenes y vestidas con las mejores galas que iban dando abrazos a diestro y siniestro.
Después de la sorpresa viene el interés. Me quedé observando y vi que no se trataba de gente chalada, que por estos lares no falta, sino de personas que querían transmitir alegría, optimismo y positivismo en el día a día. Los abrazos eran intensos, sentidos pero sin más.
No faltaron los desconfiados, celosas y los que se negaron.
Después de cada abrazo gratuíto y sincero los ojos de los abrazados brillaban de una manera especial.

Esa tarde cuando llegué a casa te abracé como nunca lo había hecho antes. Tus ojos también brillaron.

jueves, 24 de mayo de 2007

A MI PADRE


Fuiste a nacer por Nafría
que de llana tiene todo,
canturriando y canturriando
a Nódalo viniste andando.

De tu madre no te acuerdas
ya que muy pronto murió,
muy canutas las pasaste
hasta que encontraste a Leonor.

Muy jovencitos pasasteis
por la vicaría, ¡Por Dios!
Sábado Agés , por más señas,
ya han transcurrido cincuenta,
cincuenta no, cincuenta y dos.

Te casaste, la cagaste,
cuenta un viejo refrán,
en tu caso lo arreglaste
y si te paras a pensar,
a pesar de los problemas
que venían sin cesar,
hoy para comer tengo
y mañana Dios dirá.

El trabajar no te espanta
el continuo madrugar,
horas interminables
sin apenas descansar.

Una bici te compraste
la necesidad obliga,
no como después tus nietos
por capricho la tenían.

Muchos pinos ya plantaste
hoy como gigantes mecen
sus hojas verdes pereznes
y cuando ves desde lejos
las laderas bien pobladas
de recuerdos no andas falto,
mucho esfuerzo te costó,
y con ese dinerillo
la comida no faltó.

Los hijos fueron viniendo,
dos primero, a la vez
pero muy poco vivieron
a sufrir toca otra vez.

Y después fue ese Javier
que por los cincuenta ronda
luego vino ese Jesús
prometía y prometía
-qué grande ero-, sostuvo
-a las chaparras me subo-

La parejita rompió
la Raquelilla al nacer
¡qué suerte tuvo, rediós,
que con sillita contó!

Y la vida fue pasando
y ese pueblo diminuto
sin escuela se quedó.

Las ovejillas vendiste
a la ciudad emigramos
-por mis hijos ya nos vamos-

Los años pasando fueron
y ya jubilado estás
seguro que vas pensando
todo aquello, sin cesar.

Terjiversados caminos
carramontes empedrados,
aventaste en las eras
recuerdos de trigo y arados.

A Canredondo llegaste,
visitaste el Robedillo
que una vista muy bonita
ofrece del pueblecillo.

Podaste en el alto el Lomo
bebiste en las Fuentezuelas
y como viene bien dado
descansate,
en la fuente de Soldado.

A Vegafría ibas,
de Vegafría venías,
qué buena cosecha tendremos
este verano, decías.

Almorzaste en Valdesanchón
torrenito y trozo pan
choricillo y costillita
pero nunca salchichón.

Por el Carrascal, el cisco,
la taina por las Garriás,
y por los cerros las ovejas
no paraban de carear.

Parajes los de la Sima,
por Valdería las curvas,
y unos grandes chaparrales
allá por los Cirujales.

Hoy las manos encalladas
y hasta el pelo encanecido
los riñones protestando
y la cabeza..., en los trigos.

J.S.

miércoles, 7 de febrero de 2007

La voz de la experiencia

Mi padre no entiende nada ni de la capa de ozono, ni del efecto invernadero ni del calentamiento global ni de las emisiones de CO2 a la atmósfera, pero si se ha dado cuenta de que el mundo está esvuelto, como dice también mi suegra, cada uno desde puntos de vista diferentes.
Mi padre se refiere al cambio que se está dando hoy en la climatología, en el frío a destiempo, en las nevadas que cambiadas de hora ya no lo son tanto, y ojo, que como decía aquél, la nieve ha de venir que no se la come el lobo; en los propios árboles y vegetación, con hojas cuando deberían de estar mochos, con flor cuando deberían desarrollar la mínima función vital, también se refiere a esa fuente que ya no echa el agua que debería de echar y a ese lavadero siempre vacío y sin taramocos, no entiende el porqué, pero se da cuenta de las consecuencias.
Lo de mi suegra es totalmente diferente, ella no se refiere a los aspectos antes mencionados sino a los cambios que se han producido dentro de la unidad familiar, ahora ya no hay cariño como antes -comenta-y cada casa parece la casa de Orate. Cada uno vamos a lo nuestro, a trabajar cada día más para tener más cosas, a veces por el mero hecho, no de disfrutarlas sino de presumir que las tenemos, olvidándonos de todo lo que hemos visto en nuestros mayores, más amor, ayuda, sacrificio y menos prepotencia , individualismo y rencillas, que al fin y al cabo, son cuatro días.
Tanto uno como otro, viejos sabios, deberían de hacernos pensar un poco en ese mundo físico y afectivo que les vamos a dejar a nuestros hijos, que a la postre serán los beneficiados o perjudicados en un futuro más o menos próximo.