A un maestro sí, y eso que está rodeado cada minuto de al menos 25 alumnos que le están tosiendo y estornudando encima.
Al futbolista lo sustituyen desde el primer minuto, al maestro a partir de la primera semana.
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Javier
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viernes, enero 24, 2014
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Etiquetas: bajas laborales, educación, fútbol, Maestros, soria

Estudié en Escolapios. Quería que mis padres me matricularan en el Instituto Antonio Machado, "el Insti", pero no hubo manera. Eran de los que pensaban que al ser privado y de curas con sotana y fajín estaríamos más controlados, estudiaríamos más, saldríamos mejor formados y llegaríamos más lejos. La experiencia posterior me dice que en una gran mayoría de los casos no depende sólo de la escuela en sí, sino del profe que te toque.
Por entonces la escuela era competitiva, a veces demasiado competitiva, fiel reflejo de la sociedad, ahora la sociedad sigue siendo más competitiva aún, pero la escuela ha cambiado.
En la actualidad con tanta Adaptación Curricular, Atención a la Diversidad, Competencias Básicas, Práctica Reflexiva i tantos Criterios de Evaluación y Nuevas Tecnologías, la cosa si tenemos en cuenta los resultados no funciona.
Recuerdo aquellos corros que hacíamos en clase sobre todo de Lengua donde los que más rendían y los más rápidos ocupaban los primeros puestos, y no veas lo que estudíabamos los demás para no acabar de los cinco últimos, ello llevaba el quedarte castigado sin patio. Las notas al ser numéricas no te llevaban a engaño, un cuatro era un suspenso y un ocho era un notable. Se nos exigía, era la escuela, era la familia y era la sociedad y a pesar de todo nadie hemos quedado marcados con ningún trauma.
Hoy la escuela es un Edén, porque lo quieren los padres y lo quiere la sociedad. Se toman las cosas con tranquilidad, a veces con demasiada tranquilidad, lo que no se aprenda este curso, ya se aprenderá el que viene, que prime la vagancia y la dejadez por encima del esfuerzo y del estudio, la confianza en demasía con respecto al profesor por encima del respeto. y si hablamos de la consideración que le tienen al maestro/a las familias , ya ni os cuento. Todo nuestro trabajo siempre es cuestionado.
Ni tanto como antes, ni tan calvo como ahora.
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Javier
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domingo, febrero 08, 2009
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