viernes, 23 de noviembre de 2007

Ella


Había llegado temprano. Se había sentado en una mesita circular desde donde se divisaba la puerta de la cafetería.
Le sudaban las manos. Tenía una sensación rara, hacía muchísimo tiempo que no sentía ese cosquilleo interior que no le dejaba vivir. Miró su reloj. Sólo faltaban cinco minutos para que él llegara. Disimulaba. Pensaba que todo el mundo se estaba fijando en ella. Todavía no estaba convencida de lo que iba hacer. Dentro de unos minutos aparecería por esa puerta un hombre con una bufanda azul, era casi todo lo que sabía de él.
Un día abrió un correo, respondió y ... había pasado ya un mes, los correos se fueron sucediendo y pasaron a ocupar algo especial, algo imprescindible en su vida. Cada día a eso de las once de la mañana su corazón palpitaba, se agitaba, trotaba y hasta se desbocaba. Abría el correo y encotraba lo que tanto esperaba. Eran palabras tiernas, dulces, halagos, ya hacía mucho tiempo que no los sentía.
Hola, cada día tengo más ganas de conocerte, creo que ha llegado el momento, nos vemos el viernes, llevaré una bufanda azul. Ésta eran la frase que repiqueteaba continuamente en su pensamiento. Cada vez que recordaba que había accedido al encuentro, dentro de sí sentía una lucha fratricida, por un lado algo que no sabía muy bien lo que era que la esclavizaba y le obligaba a estar ahora allí, por otro el recuerdo de su marido y sus tres hijos.
Volvió a mirar el reloj. Lamó al camarero. Pagó su café y salió a la calle. Hacía frío. Antes de doblar la esquina no sé que instinto le hizo volver la cabeza. Estaba entrando en el local un hombre moreno que llevaba una bufanda azul. Era su marido.

1 comentario:

José M. Jiménez dijo...

Hola, Javi: Bonita historia. No sé si con final feliz o más complicado que al principio. Me pregunto quién es el engañado: ¿la mujer o el marido?. Quizás al final ninguno; pero los dos engañas, y además mútuamente. ¿Es éste el final de muchos años de convivencia? ¿Quizás es recomendable darle un poco de "salsa" a la vida?. Cada uno que se responda ....
Un saludo.
Jose María.