sábado, 20 de octubre de 2007

Ayer, hoy y mañana...

Hace 30 años: Era un ventiañero con patilla larga y pantalón vaquero que no se hacía idea de lo que de le venía encima. Llevaba 2 años festejando con la que sería mi mujer. Ni se me pasaba por la cabeza el irme a trabajar a Barcelona.

Hace 20 años: Aún no tenía 30, ya habían nacido mis dos hijos, era una época muy ajetreada y feliz. ¡Cómo había cambiado la vida!. Laboralmente bien pero soñando con mejores expectativas, la privada en la estaba no era más que un negocio puro y duro.

Hace 15 años: Disfruté de las Olimpiadas de Barcelona en vivo y en directo, bonitos recuerdos, por aquella época ya pensaba en prepararme las opos, las aprobé tres años después, lo celebramos con una buena mariscada en el 5 Villas.

Hace 10 años. Profesionalmente me sentía más realizado. Mi vida era bastante apacible, mis hijos todavía no habían entrado en la edad del pavo y reinaba la tranquilidad.

Hace 5 años: Guerra continua, las hormonas se les han disparado. Ya llevo 3 años en la escuela en la que todavía laboro. Estoy más que a gusto.

Ayer: Muchos sueños cumplidos y otros que espero que se cumplan. Son ya 25 años casado con la misma mujer, cosa complicada hoy día. Espero que me siga aguantando.

Hoy: Se va vislumbrando ya una lucecita al final del túnel, Carlos es ya maestro. Sigo añorando Soria, mi tierra, como el primer día que me ausenté de ella o quizás con más fuerza.

Mañana: Dios dirá...

3 comentarios:

Walter G dijo...

Javier:
El futuro, es parte de nuestro presente, Dios nos da las pautas, nosotros ponemos las señales, y el mundo entero conspira para que nuestras vidas se desarrollen, cualquier movimiento de piezas de esta mágica trama, cambiara nuestros rumbos, y así día tras día, vamos por el camino que nosotros mismos diseñamos, de lo que si estoy seguro que no hay mejor futuro que disfrutar del presente.
Un abrazo
Walter

Anónimo dijo...

Texto conmovedor... creo que ha sido el que más me ha gustado de todos lo que has escrito... quizá porque ya, en muchas de las ideas, me veo reflejado... solo espero no cometer los mismo errores que has cometido tú jeje, creo que aún estoy a tiempo de conseguir lo que quiero...

Ya sabes lo que digo yo... Madurar es regresar a tu padre.

Queda con Dios.


El Tuno Negro

José M. Jiménez dijo...

Se nota que te vas haciendo mayor, Javier. Pero, tranquilo, la década de los cincuenta (me refiero a la de los cincuentones), puede ser super-interesante si te lo propones, o mejor dicho, si no te sugestionas con lo contrario; y si no, mírame a mí, jajaja.
Piensa que al final de los cincuenta, llegan los 60 y con ellos la ilusión de disponer de las 24 horas del día para tí y eso es algo que motiva cantidad; te lo digo yo.
Un abrazo.
José María