viernes, 5 de octubre de 2007

Pero, qué está ocurriendo...

Algo está pasando en nuestra sociedad. El grado de profesionalidad en la vida laboral nos deja en evidencia. Se nos derrumban las viviendas, se nos hunden las plazas, necesitamos a menudo candil ya que se nos va la luz, como si viviéramos en pleno comienzo del siglo pasado, se nos caen los puentes y los trenes, donde hay-en Soria nada más funciona uno que va a Madrid-, a menudo no funcionan y si funcionan lo hacen a deshora. ¿Qué ocurre? Quizá sea un reflejo de lo que sucede en cada una de las etapas que conforman la formación de cada individuo. En Primaria-hasta los doce años-los chavales asisten a clase. Al final todos consiguen los mismos objetivos y calificaciones. Nada de competitividad. A los padres lo único que les interesa es que sus hijos sea felices. Fuera traumas. Le explicas después a la vida tus problemas y limitaciones. Después de Primaria todos van a Secundaria, y digo todos, los que tienen interés y los que no. Imaginaos en cada clase 7 u 8 alumnos de 15 ó 16 años que sólo van a calentar la silla. Pobres profes. Y así, con un mínimo de exigencia se llega a la Uni, después de pasar por Bachillerato. Allí, se baja la nota de corte, ya que hace falta clientela y como el nivel hasta llegar aquí es como es, continúa renqueando a lo largo de la carrera elegida. Una vez acabados los estudios llegan al mundo laboral y después....( Vuelvase a leer el comienzo del escrito)

3 comentarios:

José M. Jiménez dijo...

Y así nos va; me refiero a la sociedad. Y quienes tenemos que "luchar" cada dia con chavales y jovencitos lo notamos aún más. Y cada día, cada año, peor.
¡ Qué Dios nos pille "confesados" !

Saludos.

Jose M.

Walter G dijo...

Que la formación tiene mucho que ver, no me cabe ninguna duda, y no hablo solo la escolar, hablo fundamentalmente la de los valores personales.
Hoy lo que importa es llegar, lo que no importa es como, si hay un puente que se vea bonito, ahora si funciona es otra cosa, hoy la gente trabaja DE (carpintero, zapatero, maestro, herrero, arquitecto, etc.) muy pocos SON carpinteros, zapateros, maestros, herreros, arquitectos, y como les da lo mismo ser una cosa que otra, así hacen su trabajo, es por eso que no solo hay que formar profesionales, hay que formar individuos que tengan valores personales.
Un saludo
Walter

Javier dijo...

Walter,

coincido totalmente contigo, nos estamos encontrando una juventud pasota, adormecida, que espera que todo o casi todo se lo des hecho. Quizás tengamos un poco de culpa también los padres, ¿no crees?