lunes, 21 de septiembre de 2009

Estornudando


Amaneció antes que cada día. Comenzaba a clarear. El orto despertaba. Parecía que ese nueva jornada no le traería sorpresas especiales. Como cada mañana se limitó a desperezarse sin ningún cuidado. Había dormido medianamente bien. Había soñado como cada noche. Esta noche, en sus quimeras, se había limitado en buscar y buscar un WC para mear, menos mal que a la hora de la verdad sólo quedaba en un sueño.
Era el mismo sueño una y otra vez. Era problema de la edad y de la próstata. Al final otra noche más sin dormir bien.


Se había arrepentido muchas mañanas de haberse mudado a la urbanización de las Camaretas. Son muy pocos kilómetros hasta el centro de la capital, y viviendo en Soria y tener que depender siempre del coche es un pecado mortal.

Cuando se dirigía a su trabajo, la responsabilidad le hacía sentirse incómodo. Eran ya muchos años de experiencia pero ahora se sentía desbordado.
La gente vivía con mucho miedo. Ante un simple estornudo se alarmaban. Y si el que estornudaba era ese que estaba a su lado, ya ni te cuento.

Como profesional de la medicina sabía que toda esa alarma era innecesaria. No sabía el porqué, pero seguro que alguien salía beneficiado de todo aquél desconcierto. Y sabía que también salían perjudicados los mismos de siempre.

Cada mañana en su consultorio de la Milagrosa sabía que le tocaba trabajar duro, más que trabajar, tranquilizar. Estaba harto de que cada vez que alguien fallecía por la manipulada gripe, los medios de comunicación lo soltaran a los cuatro vientos. Eso hacía que su consulta cada vez estuviera más saturada. Se preguntaba el porqué no se informaba también de las muertes diarias producidas por otras enfermedades que cada día trabajaban sin descanso. Cuánta gente moría por problemas coronarios, por los diferentes cánceres habidos y por haber, por esas oprimentes anginas de pecho, esas eléctricas embolias que te dejaban en el más allá, esos ataques de …

Al llegar al dispensario había tal desconcierto que todo le resultaba caótico. Ahora se habían sumado las escuelas. En las escuelas era un auténtico desbarajuste. Algunas ya llevaban una semana sin niños. Ante el primer supuesto síntoma se aislaba al niño o a la niña como si fuera un máldito apestado. No podía más. Estaba a punto de explotar, de mandarlo todo al carajo. Se le había ocurrido en muchas ocasiones llamar al responsable de Sanidad. Que se dignara en darse una vueltecita por allí. Que sufriera ese día a día.

Se sentó detrás de su mesa, llamó a la enfermera que al pasar dejó la puerta entreabierta, ni se saludaron, sólo se guiñaron un ojo de complicidad y juntos comenzaron a estornudar.

5 comentarios:

Ligia dijo...

Esto de la gripe tiene acongojada a mucho gente...
Muy oportuno el texto. Abrazos

Quidquid dijo...

Hola Javier:
En todos los otoños e inviernos nos visitan las gripes tradicionales. Este año se está dando mucho revuelo al tipo A que no dudo sea mas perjudicial por desconocido. La movida que se ha organizado es de órdago a la grande... y los millones de vacunas van aservir para que algunos laboratorios hagan su agosto en diciembre(¿?.
Soria es carcaterística por un clima continental extremo, espero que ese frío local mate todos los virus que puedan visitaros.
¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! (vale por tres estarnudos)
Un cordial saludo,
Luis

juancar347 dijo...

Sin duda, como bien dices, alguien sacará partido. Y no te falta razón: es innecesario alarmar de esta manera a la población. Se ha creado un auténtico síndrome con el tema. Un abrazo y abrígate este invierno.

Isabel D´Mayo dijo...

Mira yo tuve gripe A ,(al menos eso dijo el doctor) y tambien viví un mes de aislamiento con los chicos porque les suspendieron las clases y se nos exigía que los tuvieramos tan solos en lugares abiertos,nada de cines,shopings etc,y sabes que cuando la tuve supe que solo duele un poco más,y nada más,que hay que convivir con este virus como con cualquier otro y nada más,hacer prevención por supuesto pero fuera de eso no podemos dejar de vivir porque no nos matará el virus sino el estress,el encierro,la locura colectiva,por lo que si hay que prevenir,pero nada más,y cuando pase el frío todo estará en paz.Un abrazo.

Abejitas dijo...

Muy oportuno el texto y muy cierto, se está creando una locura, que vamos, en fin.

Achiss

Besitos de miel.