viernes, 7 de marzo de 2008

Infidelidad


Lo tenía todo previsto. Sabía que era cuestión de poner en una balanza los pros y los contras. Sabía que la relación con su marido no duraría mucho tiempo ya si lo sacaba todo a la luz. Pero no lo haría.
Hacía ya meses que lo sabía. Había sido a través de un mensaje que recibió en su teléfono. Era anónimo y privado. Aparecía una fecha, un lugar, una hora y nada más. Parecía una cita a ciegas. No sabía lo que hacer. Un mundo de interrogantes no le dejaban vivir. Acudiría.
Llegó el día. La cita era, a última hora, por la tarde. El lugar discreto. Llegó con mucha antelación. Unas gafas oscuras cubrían sus ojos, así se sentia protegida dentro de su deportivo discretamente aparcado. A la hora prevista llegó un coche negro con los cristales tintados. Era un Mercedes conocido. Era el Mercedes de su marido. Ahora iba comprendiéndolo todo. Descendieron unas largas piernas que acababan en unos zapatos taconudos. Era rubia, joven, un tipazo, una mujerona. Sus medias de seda negra semitransparentes, su falda corta y ajustada insinuaba un cortito tanga de puntilla. La blusa apretaba unos senos refulgentes donde sus pezones desafiaban la fuerza de la gravedad. Y detrás, su marido que le triplicaba en edad.
Habían elegido para la ocasión un buen y discreto restaurante a las afueras de la ciudad.
No quiso saber nada más. Inmediatamente dedujo quien era la autora del mensaje que recibió.
Llegó a su casa, le aparcaron el coche. Comunicó al sevicio que esa noche no cenaría y se encerró en su habitación. Pensó durante un largo rato sorbiendo muy despacio un Chivas con hielo.
Sabía que la decisión ya estaba tomada. Nunca había pensado renunciar a nada, a esas noches de ópera en el Liceo, a esas amistades influyentes en la política, en las finanzas y en los negocios. A esa visión del mundo desde el último peldaño de esa escalera tan empinada y tan difícil de trepar.
Acabó su Chivas de un último y largo trago, se miró al espejo y vio reflejada en él a la otra mujer. Cogió el móbil, releyó el mensaje diciendo entre dientes -yo hubiera hecho lo mismo-, y lo eliminó.
En ese justo momento sonó el teléfono, era su marido disculpándose, por una cena de negocios llegaría muy tarde a casa.

12 comentarios:

José M. Jiménez dijo...

Muchas veces, la dignidad pasa a un segundo plano cuando el poderoso dinero está presente. ¿Para qué renunciar a nada si lo tengo todo y puedo pagarle con la misma moneda? , pensaría la mujer.
Quizás fue una sabia decisión.
Un abrazo.

Carlos dijo...

Muy bueno el relato, por un momento pensé que estabas aparacado detras del deportivo...
Aaaah, la infidelidad, esa bicha que en mas de una ocasón aparece en nuestras vidas como la serpiente lo hizo con Adan, tentadora y maligna, pero en ocasiones salvadora de una ceguera encubierta por ella misma.
Un saludo.

TOROSALVAJE dijo...

No podría ser tan frío y calculador, o sí?, la verdad es que no he tenido ocasión.

Saludos.

Mari Carmen dijo...

Un relato muy real. Más de lo que imaginamos.

Buen domingo :)

icue dijo...

infidelidad, mal bicho.
Saludos

*LaDy SiSiaK* dijo...

BUENISIMO no puedo decir nada más, me ha encantado tío, muy bien descrita la mujer prototipo, jajaja el marido que llega tarde a casa y... EL CHIVAS CON HIELO, igual tb hubiera servido un Bombay Azul...

besos!!!

Livaex dijo...

Yo no me hubiera ido a casa a tomarme un chivas sola, hubiera buscado alguna compañía más interesante...Muy bueno. Saludos.Ligia

Anónimo dijo...

¿Dónde queda la dignidad?, que pasa, que sólo le interesaba el dinero y la posición social.

tu cuñao.

Tienes un hijo un poco raro, le felicitas y se enfada, será que se está haciendo mayor.

Alimontero dijo...

Nada mas delicado que la relación de pareja…Nada mas sagrado que el espacio que ellos se permiten…nada mas vacío e inútil que la mentira disfrazada de felicidad: las apariencias.
Aquí no hablamos ni de dignidad ni orgullo, aquí es el doble estándar que a dos seres acomoda, satisface y cumple…
Qué dolor, cuánta soledad, cuánto vacío…cuando es tan sencillo ser feliz.. y buscar esa felicidad es algo tan profundo, es tan íntimo y que no depende necesariamente de otros, depende de mi estado interno, de mis valores, de lo que deseo y disfruto en mi vida…
Un proyecto juntos es tambien parte de esa felicidad individual…
Un proyecto juntos, dis-asociado, es un aborto que me estoy haciendo…y trae consecuencias muy dolorosas…
Gran tema… de nunca acabar…
Con la alegría de compartir tus letras, te saludo en esta semana!!

Un beso…
Ali

Mari Carmen dijo...

Gracias, Javier, por tus visitas al blog de Les Amandiers. Es un placer recibirte. Creo que voy a hacer la traducción de las frases tanto al francés como al inglés porque quienes entran son, masivamente, extranjeros.

Gracias :)

Un abrazo,

lágrima de esperanza dijo...

Hay cosas mucho más importantes que el dinero y la posición social,aunque por desgracia cada vez se ve más de esto. Supongo que hay que estar en la piel, conocer los sentimientos para saber lo que haríamos...Muy bonito Javier. Un abrazo

Anónimo dijo...

Pienso que yo nunca lo haría.Para mí la fidelidad en una pareja es un valor importántisimo para que perdure.El que lo hace una vez,repite.

Estrella fugaz