domingo, 13 de diciembre de 2009

La vida


Pasa la vida sin apenas enterarnos. La monotonía diaria hace que no disfrutemos lo conveniente de cada momento. Nos limitamos a levantarnos a golpe de despertador, hacer las mismas prácticas, realizar los mismos recorridos, esperando ese viernes si es que no trabajas el sábado.
Y así nos caen los años, los lustros, y las décadas y casi al ralentí vamos acumulando mucha experiencia y muchos años, y vamos acortando ese periodo de lo que aún nos queda por vivir.
Al nacer ya comienza la marcha atrás de la vida y después de unos añitos despreocupados, comenzamos a preocuparnos por todo. Primero por nosotros y después por los otros. Son primero los hijos y después los padres. Y cuando nuestros padres son mayores sin querer nos están diciendo que ya estamos ahí, en capilla, que serenos los siguientes en llegar a esa senectud, a ese ocaso en el que todas las cosas que uno quiere ya casi han sucedido. Y la veleidosa suerte dejará ya de ser nuestra amiga.
Atrás quedarán y serán ya sólo recuerdos esos filtreos juveniles, ese vivir de matute en casa de los demás, ese compartir todo con ella y ese ajetreo que acaba cuando tú también vas rematando. Y continuaremos pasándonos la vida olvidando gente.
Y será el tiempo de mostrar esa paciencia franciscana que ojalá nos acompañe, la vamos a necesitar, aunque sin darnos cuenta dejaremos de ser eclécticos para irnos volviendo cada vez más misántropos y pendolistas. Y dentro de unos ciento cincuenta años cuando ya no nos recuerde nadie, habremos muerto del todo.

6 comentarios:

juancar347 dijo...

Interesante reflexión. Pero también, es el precio que hay que pagar como 'obra cumbre' de la Creación. Un abrazo

Quidquid dijo...

Hola Javier:
Si intentamos llenarla de contenido está ruta será más placentera... a veces entramos en la rutina estúpida que no nos deja vivirla.
Miremos de hacer algo nuevo cada día disfrutando del presente y esperando ver salir el sol de nuevo.
Un cordial saludo,
Luis

Ligia dijo...

Unas reflexiones muy ciertas. A veces mejor no pensar esas cosas porque se me caen los ánimos...
Abrazos

José María dijo...

Amigo Javier, ese el sino de la vida; por eso lo mejor que se puede hacer es disfrutarla al día; no esperar al mañana y que en cualquier momento podamos decir "que nos quiten lo bailao". Si sólo nos fijamos en las preocupaciones, lo tenemos mal.
¡A disfrutar la vida!.
Un abrazo

Ligia dijo...

Paso a dejarte mi felicitación navideña y a desearte un próspero año 2010. Abrazos desde Tenerife

José María dijo...

Te deseo pases una feliz navidad en compañía de tudos los tuyos y ... de tu Soria del alma.
Un abrazo