viernes, 19 de febrero de 2010

Mi secreto


Hoy os voy a confesar mi secreto, pero por favor, no lo comentéis con nadie. Por una serie de circunstancias que no vienen al caso en mis horas libres ejerzo de ángel. Sí, habéis leído bien, un angelote de esos que los tristes mortales, aún sin saberlo, tenéis a vuestro lado para protegeros.

La tarea, como podéis imaginar, es complicada, y más sabiendo que no siempre custodio a la misma persona, soy como un interino pero en el mundo celestial.
Cada noche, encuentro en mi bolsillo derecho de la chaqueta un papel bien dobladito y con un olor muy especial, allí hay escrito el nombre del feliz afortunado, de esa persona con la que compartiré esas horas en las que seré su guardián.

Es un trabajo muy complicado, hay días que preferiría ser un Serafín y con mis tres alas volar y volar por los lugares más recónditos de ese cielo transparente, sin demasiadas preocupaciones. Pero no, soy un simple ángel de la guarda, el currante de toda esa jerarquia divina.

Tengo mis trucos, la otra noche no tuve demasiada suerte con la persona a la que tenía que cuidar, era una joven impulsiva, que en cuanto me descuidaba se me descarriaba, hasta que me acerqué a ella, y muy tiernamente la besé en la mejilla. Sus ojos comenzaron a brillar de otra manera, se tomó la última copa y dio la fiesta por acabada.

Peor fue el de la semana pasada, era calvo, fuerte, tatuado, rico, exigente y caprichoso, hasta tal punto que nadie de mis compañeros quiso hacerse cargo de él. Sólo su presencia transmitía intranquilidad. No se le ocurrió otra idea que la de visitar un lupanar. Intenté persuadirlo, no hubo manera. Antes de que pudiera pecar, algo insólito sucedió, todas aquellas chicas dejaron de sonreírle, ni la más necesitada se fijó en él, desde detrás de la roja cortina me di cuenta de que a veces para salvar a uno te tienes que convertir en guía de las demás.

Si en algún momento crees que me necesitas, cierra los ojos, y muy profundamente piensa en mí, esa noche no desdoblaré ese papelito y estaré contigo, cuando llegue te daré un pellizquito. No hará falta que me digas nada. Por la mañana seguro que encontrarás una plumita en el suelo.

5 comentarios:

Ligia dijo...

Qué historia más bonita. Me encanta que nos hayas compartido tu secreto. Abrazos

El Tuno Negro dijo...

Vale, !de acuerdo! lo acepto. Tanto esta de "mi secreto" como la de "Ricardo" me han sorprendido. Te cuesta crear pero cuando lo haces lo sabes hacer. Eres original y sublime.

Muy bonitos.

PD: !Tranquilo!Tampoco te lo creas tanto...

Mua

juancar347 dijo...

Siempre valoro la creatividad al servicio de los demás. De manera que -espero que El Tuno Negro no se mosquee conmigo- créetelo, Javier, y sigue, sigue creando...Un abrazo

Isol dijo...

Me ha gustado mucho este post,y pues si necesito alguna vez un ángel en mi vida seguro te llamo,porque además de ángel serás un amigo y los amigos sostienen ,escuchan y ayudan de una manera celestial,como tu.
Te mando un abrazo,me gusto mucho lo escrito,que tengas un buen día,y que el papelito de esta noche sea el de alguien no muy cmplicado así tengas poca tarea.

Patricia 333 dijo...

Ahora ya se tu Secreto !!!


Que Bello escrito :)